La Guajira de La Vallenatía

En la anterior edición se realizo un recorrido por cada uno de los municipios de La Guajira mostrando su potencial turístico y sus bellezas naturales, Este año, se realizará un recorrido para homenajear a todos los acordeoneros, cantantes y compositores que ha parido esta tierra Guajira. Dividiremos la alta, baja y media Guajira y daremos a conocer los actores que conforman la Guajira de la Vallenatia.

Silvestre Dangond Corrales

En la actualidad, el máximo ídolo de la canción vallenata; es la figura más taquillera y cuenta con un posicionamiento internacional en el mainstream latino. Este cantante representa la nueva sangre del canto vallenato y la generación que, de seguro, prolongará la tradición de cantantes como Poncho Zuleta, Diomedes Diaz y Jorge Oñate (su padrino de bautismo). Toda su juventud irradia carisma y energía, lo cual contagia a su creciente fanaticada. Su puesta en escena creó un paradigma que hoy emula a la mayoría de los intérpretes de la Nueva Ola vallenata.
Es orgullosamente hijo de Urumita y tiene sangre musical por ambas vías: su padre, William Dangond, es un veterano cantante villanuevero que grabó con El Turco Gil. Su madre es tía de Fabian y Chema Corrales. Cayito, el hermano menor de Silvestre, es también cantante profesional. Desde muy pequeño fue testigo de muchas parrandas de su padre. Allí visionó su futuro de cantos, así como recogió la gracia, el carácter díscolo y el carisma de El Palomo, como se conoce a su padre.

Lo llamaron “El Cacique”. Lo entronizaron como ídolo, lo calificaron como insuperable, lo catapultaron hacia el cimero sitial de los consagrados, lo revistieron de gloria y honra, le prodigaron fervor, lo coronaron como su premio mandarín de nuestras alegrías, lo denominaron “El Papá de los Pollitos”, “El Mampano”, “El Mandacallá” y miles de epítetos más. Le siguieron sus pasos, cantaron y bailaron a saciedad sus discos. Le robaron besos, autógrafos, fotos y saludos en tarima o en grabaciones. Al morir lo instauraron en los linderos de la eternidad y la inmortalidad; lo seguirán adorando como Dios-medes, como la más alta cifra del canto vallenato. ¿Por qué lo hicieron?, ¿por qué se ganó ese sitial?, ¿por qué él y no otros? Por razones que también tienen su parte de emoción y de subjetividad, que desafían la racionalidad, pero, al fin y al cabo, son razones. He aquí algunas de esas claves.
Nació en la vereda Carrizal, a orillas del río San Francisco, un 26 de mayo de 1957, de noche y bajo un aguacero. El parto lo atendió su abuela Pema Hinojosa. Sus padres, Rafael María Diaz y Elvira Maestre. Vivió entre Potrerito, Patillal, Curazao, La Peña, La Junta y Villanueva. Estuvo en La Peña hasta los nueve años. Se dedicaba a pastorear chivos, pajarear maíz y vender mochilas de fique. En Villanueva ayudaba a su madre a vender fritos afuera del Cine Lux, y de mañana ordeñaba y cortaba leña con su hermana Gloria en la finca de los Olivella. Fue allí donde perdió la visibilidad en el ojo izquierdo cuando se subió a coger mangos y un amigo de mala puntería le atinó con una piedra. Le gustaban las películas mexicanas de Antonio Aguilar y Cantinflas.

Diomedes Díaz

Poncho Zuleta

Tomás Alfonso Zuleta Díaz, cantante y compositor de inmejorables condiciones, es conocido como “El Pulmón de Oro” por su voz portentosa, su garganta privilegiada y el carisma natural de su actitud provinciana y espontánea. Comparte con Diomedes Díaz y Jorge Oñate el sitial de históricos y más grandes cantantes de la música vallenata de todos los tiempos.

Nació el 18 de septiembre de 1948 en Villanueva. Es hijo de Carmen Díaz y Emiliano Zuleta Baquero, el célebre autor de “La gota fría”. Sus primeros versos se los dedicó a su hermana Carmen Emilia cuando tenía siete años. Fue guacharaquero de Carmencito Mendoza, Colacho y Ovidio Granados.

Hace parte de una de las estirpes más prolijas que ha surtido a la música vallenata de acordeoneros, cantantes y repentinas de inmejorables condiciones.

Compositor, cantante, productor y director artístico cuya influencia en el lenguaje de las nuevas generaciones de autores es notoria y definitiva. Corrales, con veintidós producciones grabadas, otras tantas que ha dirigido y más de doscientas suyas grabadas, ha dado muestras de sobra del gran talento para la composición y los arreglos musicales.

Además, como cantante ha tenido una vertiginosa superación.

Es pionero de un estilo musical que media entre el tradicional de Los Hermanos Zuleta y Jorge Oñate, y el sensiblero del Binomio de Oro, Los Diablitos y Los Inquietos. Este estilo a veces sentimental, pero más bailable, con un lenguaje más juvenil y pegajoso lo siguieron Silvestre Dangond, Peter Manjarrés, Luifer Cuello, entre otros, y aún predomina en el gusto joven.

Fabian Corrales

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